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El gran éxito cosechado por “Cómico Bueno, Cómico Muerto” en el Teatro Alfil hace un par de meses, ha hecho que la dirección del teatro vuelva a confiar en nosotros y nos haya ofrecido re-estrenar en el mismo teatro el musical “Te Quiero, Eres Perfecto… ¡Ya Te Cambiaré!“, musical americano de enorme éxito en el Off-Broadway que ya representamos en el Teatro de las Aguas y el Pequeño Teatro Gran Vía entre 2006 y 2007.

Cartel del Te Quiero... para el Teatro Alfil.

Para esta ocasión hemos contado con dos actrices nuevas, Ruth Calvo e Inma Mira que han entrado en el equipo con toda la ilusión y un montón de ganas a pesar del reto que supone estrenar en apenas 4 semanas.

Aunque el estreno oficial será el Jueves 18 de Febrero de 2010 a las 20h. en Teatro Alfil, haremos un pre-estreno / función-especial el Domingo anterior, 14 de Febrero, con motivo del día de los enamorados, donde se venderán entradas 2×1 con el eslogan:

“El Dia de los Enamorados lleva a tu pareja al teatro y nosotros se lo pagamos”

Las funciones serán:

  • Jueves: 20h.
  • Viernes: 20h.
  • Sábados: 18 y 20h.
  • Domingos: 18h

Y siempre tendremos precios especiales en nuestra web:

tequieroeresperfecto.com

Desde aquí y desde ya, muchísimas a todos los que nos están ayudando, en muchos casos desinteresadamente, para que consigamos estrenar. ¡¡Gracias a todos!!

Por fin en el Teatro Alfil…

Por fin hemos estrenado en el Teatro Alfil, algo muy deseado desde hace mucho tiempo. El Teatro Alfil es para mí un ejemplo de cómo gestionar un teatro, consiguiendo a través de una programación cuidadosamente seleccionada, convertirse en un referente de buena programación donde el público acude sabiendo que va a ver, en casi todas las ocasiones, algo de calidad.

Teatro Alfil

Y además ya tenemos web, diseñada por Anatawa, por supuesto… ;)

Cómico Bueno, Cómico Muerto

La experiencia de actuar en el Alfil está siendo muy interesante. Espero veros a todos ahí!

Por lo pronto no os perdáis una de las bromas “originales” de Ricardo:

Sana, sana…

Hace tiempo que me dio por preocuparme por mi salud… supongo que es algo que viene con los años. Tengo la teoría de que cuanto menos años te quedan, más los valoras. Por eso en la adolescencia arriesgamos tanto, quedan “tantísimos” años por delante que parece que nada puede ocurrir.

Y me preocupa especialmente lo que meto en mi cuerpo (en el buen sentido ;) .  Hace más de un año que dejé de comer carne, y hace bastante más que me fijo en los ingredientes de lo que compro, intentando siempre evitar lo químico y tratando siempre de cocinar a partir de ingredientes no preparados, con lo complicado que resulta. Pero bueno, ya sabes, cuando intentas 100 consigues 50.

La verdad es que tengo pánico a la enfermedad, especialmente a la “innombrable”, al cáncer, y creo que llevar una vida lo más sana, saludable, optimista y feliz posible, reduce enormemente la posibilidad de que te toque esa “lotería”.

Por eso, por más que lo intento, no entiendo a los fumadores. Saber día a día que te estás metiendo un veneno en el cuerpo que aumenta enormemente la posibilidad de desarrollar un tumor, me parece increíble.

Pero el ser humano tiene una capacidad impresionante para justificar casi cualquier acción. Es muy típico oír cosas como “Mi abuelo fumó toda la vida y murió de viejo”… Nos basta un caso a favor para ignorar todas las  estadísticas que nos dicen a gritos que fumar es comprar gran parte de las papeletas.

Si a eso le sumamos que la vida sana te hace sentirte mejor… ¡miel sobre hojuelas!

 

Hace unos meses, mis amigos Ricardo Castella y Juan Diego Martín nos mostraron a mi compi de piso, Jorge Gonzalo, y a mí un pase-boceto de un nuevo espectáculo musical que estaban escribiendo y montando. Fue casi más una explicación medio contada – medio cantada, pero incluso en esas condiciones ya se podía apreciar que estabamos ante algo realmente bueno y diferente.

Una vez terminada la obra, y tras el primer pase-prueba con público, Ricardo y Juan Diego nos pidieron a Jorge y a mí nuestra colaboración para sacar el proyecto adelante, a Jorge con el couching vocal y coreografía, y a mí con la dirección musical y escénica. La producción es de CosaDeRisa (empresa de ellos), con la colaboración de Tela-Katola (empresa mía) y diseño gráfico de Anatawa (empresa de Jorge y mía).

Tras unas semanas de trabajo, pudimos probar los primeros resultados en unos pases en La Chocita del Loro – Senator de Gran Vía, donde pudimos comprobar las virtudes y defectos del montaje, pero viendo que el resultado estaba siendo en general muy bueno, me atreví a llevar a Joe O’Curneen, Director del Teatro Alfil, a verlo.

¿Resultado?

Estamos programados del 5 de Noviembre al 13 de Diciembre de 2009 de Jueves a Domingo en el Teatro Alfil.

La obra se llama:

Cómico Bueno Cómico Muerto en el Teatro Alfil

Cómico Bueno Cómico Muerto en el Teatro Alfil

La verdad es que me lo estoy pasando genial con este espectáculo que está resultando ser todo un reto en muchos aspectos… pero estoy encantado de trabajar con amigos, con una obra que me encanta y con la oportunidad de trabajar de nuevo en el Teatro Alfil.

Este mes de Octubre seguiremos probando el montaje en La Chocita del Loro, todos lo Jueves a las 23:30h… y el 5 de Noviembre… al Alfil!

Nos vemos ahí!

Más información y reservas (con descuento) en:

www.comicobuenocomicomuerto.com

Cáceres 2016

Ya ha salido a producción el nuevo proyecto en el que colaboro. Es una web de apoyo a la candidatura de Cáceres como Capital Cultural Europea en 2016, realizada por encargo de la Junta de Extremadura, a CosaDeRisa.es a través de la consultora MAS Consulting.

Se trata de:

caceresnews.com

caceresnews.com

CosaDeRisa.es es la empresa fundada por mis amigos Ricardo Castella y Juan Diego Martín, con los que colaboro a menudo tanto en temas teatrales como informáticos. En este caso me ha tocado instalar y configurar dos servidores (Ubuntu+Apache+PHP+MySQL…) trabajando en balanceo de carga.

La web consiste en un video personalizado para mandar a los amigos. Está genial!

Bueno… o malo?

En la Roma antigua la homosexualidad entre hombres se consideraba normal y el “yacer” con mujeres estaba mal visto.

Actualmente unos 70 países tipifican la homosexualidad como delito.

Matar está mal, pero en tiempos de guerra nos enseñaban que matar al enemigo estaba muy bien.

Miles de películas, historias y hasta (y especialmente) los cuentos infantiles nos diferencian muy claramente los “buenos” de los “malos”.

Pero… ¿qué es el mal?

Las personas religiosas lo tienen muy fácil, puesto que tienen una religión que se lo dicta muy claramente, ya sea en 10 mandamientos o en otro tipo de listados…

Pero, ¿y para alguien que se cuestiona todo y no acepta listados establecidos?

Imagina a una persona que vive sola en el desierto. Intenta imaginarla como una persona malvada, haciendo actos malvados, allí en su soledad…

A mi se me hace difícil, porque la maldad para mí sólo tiene sentido cuando es dirigida hacia otra persona (o animal… o ser vivo). ¿De qué otra manera, sino, se puede entender la maldad?

Porque en realidad, no puedo evitar pensar que el bien o el mal sólo tienen sentido como acto social. Aquello que llamamos “malo” es, en realidad, algo socialmente inaceptado. Lo que define el bien y el mal es la convivencia, son aquellas normas que fijamos cuando empezamos a vivir en sociedad para que esa convivencia sea posible e, incluso, agradable.

¿Está mal matar a alguien? Sólo en la medida en que si fuera algo normal y aceptado viviríamos en constante miedo de ser asesinados… como ha pasado en otras épocas y sociedades. Se vive mucho mejor si sabemos que es algo tan “malo” que casi nadie lo hace.

Y esas normas, las más esenciales al menos, se nos dictan y graban desde muy pequeños. Nuestra naturaleza, como buenos animales que somos, y que se refleja muy claramente en nuestra infancia, es egoista, violenta y territorial. Pero desde antes de tener uso de razón se nos graba a fuego que hay que ser generoso, que la violencia es muy mala y que hay que aprender a compatir… ¿Por qué? Porque cuanto más apliques eso, más contribuirás a que tu convivencia con los demás sea mejor y más socialmente aceptado serás. Pero se nos graba tanto que al final se convierten en inhibiciones. Nos cuesta hacer el mal, porque tenemos inhibido el hacerlo… unos más que otros, claro.

Y para esa grabación, no hay nada como la religión. ¿Qué es más fácil, explicarle a un niño que debe ir contra su naturaleza para que la sociedad funcione mejor o decirle que hay un ser todopoderoso que todo lo ve y que si no cumple las normas lo castigará de forma terrible?

Pero somos humanos inteligentes (más o menos) y podemos tener control sobre nuestra mente y sobre nuestras inhibiciones hasta el punto de superarlas, y no es tan difícil llegar a la conclusión de que mola que los demás cumplan las normas para que yo viva tranquilo, pero que si yo me las salto puedo sacar gran provecho. Una vez que no se cree en el infierno y que se descubre que no existe el “mal absoluto”, una vez que los demás nos importan una mierda y perdemos por completo el sentido de la empatía, entonces no pasa nada si mato a alguien, o robo, o violo, o golpeo, o…

Y a esas personas las llamamos psicópatas, porque han decidido no seguir las normas de la sociedad y no sienten nada por el dolor ajeno, o incluso sienten placer. Llegados a ese punto, pueden ser personas muy peligrosas dentro de la sociedad.

Así que…¿cómo conseguimos que se cumplan esas normas?

Como decía, por un lado está la religión que bajo amenazas de castigos terribles y premios maravillosos como 70 vírgenes para la eternidad, consiguen que cumplamos sus mandamientos, que en muchos de los casos son normas lógicas de convivencia (la moral occidental, que es la más extendida, se basa claramente en la moral judeo-cristiana). Aunque también hay unos pocos casos en que las religiones (o sus malas interpretaciones) pueden fomentar el odio y la violencia.

Por otro lado están las leyes, que nosotros dictamos y que fijan estas normas (variables según la época y la cultura) y castigan su incumplimiento.

Pero, sobre todo, es la sociedad misma la que vela por su cumplimiento, reaccionando y escandalizandose ante actitudes antisociales. Ese papel es fundamental, puesto que es lo que más puede frenar a un individuo a realizar acciones socialmente inaceptadas, por miedo a la reacción de los demás.

Ayer estaba en el teatro viendo ‘El encuentro de Descartes con Pascal joven’ y en el momento de mayor silencio en escena, de mayor tensión y trascendencia, pensé… hay cientos de personas aquí cada día… en total miles de personas (entre las que habrá gente de todo tipo) viendo este momento, y prácticamente jamás se da el caso de que alguien decida cargarse este intenso momento poniendose a hablar en voz alta o a bailar sobre la butaca o a reírse… porque sería algo tan extremadamente inaceptable que todo el resto del público reaccionaría contra esa persona.

Últimamente me he propuesto firmemente conducir de forma más relajada. Soy motero y es muy habitual sufrir los cambios de carril brusco, el nulo uso de los intermitentes, el incumplimiento de las nomas… (los moteros tampoco somos un ejemplo de buena conducción, lo sé).

Hasta ahora mi reacción era siempre de rabia, pitos y gestos de indignación, mucha indignación. Pero como digo, estoy tratando de reducir mi nivel de rabia e indignación al minimo posible, cediendo el paso incluso cuando tengo prioridad, no yendo jamás a más de 50km/h en ciudad, no realizando maniobras bruscas… de esta manera intento contribuir con mi granito de arena en esa sociedad idílica (y utópica) que todos deseamos.

Pero mi duda surge en el momento en el que un conductor hace una maniobra incorrecta, ilegal y peligrosa para mi vida y la de mi “paquete”… ¿debo sonreirle como si no hubiese pasado nada? ¿debo indicarle con educación que lo que ha hecho está mal para que me conteste con un gesto obsceno? ¿o debo dejar que se desate mi indignación para contribuir a dejar claro que lo que acaba de hacer está “mal”?

El Proyecto…?

Repasando entradas antiguas, veo que hablo varias veces de “el proyecto”…

Al final ese proyecto, un musical de formato gradecillo, no salió por falta de financiación (malos tiempos para conseguir dinero para estas cosas). Queda ligeramente aparcado para tiempos mejores. Pero salvo que alguien se me adelante, sigo empeñado en hacerlo, porque pienso que pude ser uno de los musicales más interesantes y divertidos que se podrían hacer en España… y probablemente de los más exitosos.

Así que llevo unos meses preparando otro “proyecto” del que lamentablemente tampoco puedo hablar aún (dichosos derechos…) pero que si va bien la cosa, se estrenará en Enero de 2010. Pequeño formato y muy rockero… :)

Y para no aburrirme mientras, estoy dirigiendo a mis amigos Ricardo Castella y Juan Diego Martín en el espectáculo musical “Cómico Bueno, Cómico Muerto” escrito por ellos y del que hablaré en un próximo post…

De vuelta…

20 meses justos después de mi última entrada, aquí estoy de nuevo.

Muchos han sido los motivos y muchas las cosas que han pasado…

Para empezar, no quería seguir con La Coctelera, no me convencía en absoluto. Así que decidí no seguir escribiendo hasta conseguir migrar el blog a WordPress… y la cosa ha sido un pelín más complicada de lo que pensé.

Primero probé la opción de hacer una importación a una instalación de wordpress en mi servidor con Ubuntu según explicaba La Chica de la Tele con un script de PHP… pero no conseguí que me lo hiciera bien. Y además, prefería tener el blog en wordpress.com, mejor que en mi servidor.

Después probé con la exportación que, por fin, activaron en La Coctelera, pero, oh casualidad, es una exportación no importable desde WordPress, ni Blogger, ni nigún otro…

Aún así, al final he conseguido hacer un apaño con los ficheros exportados de La Coctelera, importándolos como si tuviera formato “Movable Type y TypePad”. Importa todas las entradas como si fuera sólo una,  con todos los comentarios mezclados y sin importar los videos de YouTube, pero luego, echando horas, y a base de copiar y pegar, lo he podido poner todo en su sitio.

Así que aquí estamos de nuevo.

Muchas cosas han pasado en este tiempo, muchos cambios, muchos proyectos, unas personas se fueron, otras llegaron (hola Samy!) y otras volvieron…

Pero ya iré contando, que tiempo habrá…

Gracias…

Gracias…

Qué sencillo y qué efectivo…

Es una palabra mágica. Una sonrisa y gracias. Desde la persona que nos sirve el café por la mañana, hasta las personas a la que les debemos ser lo que somos.

Tenemos infinidad de motivos para dar las gracias y es de los gestos más sencillos que en mayor grado mejoran la convivencia.

Gracias hermana Paloma por pagarme mis primeras clases de canto a espaldas de mi madre. Sé que fue un gasto considerable para ti en ese momento, pero supuso el inicio de una nueva dirección en mi vida.

Gracias David y Almu por el apoyo económico en los momentos más apurados.

Gracias Pilar porque no sólo me enseñaste lo que era la música, sino que también me abriste los ojos a una nueva forma de ver el mundo.

Gracias Rubén porque, a pesar de todo, te debo gran parte de mi forma de enteder la dirección musical.

Gracias Sara por acompañarme de forma incondicional en ese largo camino y mostrarme el rumbo cuando me pierdo.

Gracias.

NY, NY…

Viajecito de vacaciones a Londres y Nueva York para pasar el fin de año…

En Londres ya había estado… pero era mi primera vez en NY y he disfrutado como un crío.

No puedes evitar la sensación de familiaridad en todo lo que ves. Ya hemos visto todo NY en series y películas: el metro, los edificios, la gente, Central Park, los puentes…

Pero cuando estás ahí te das cuenta que lo más sorprendente es que NY no es USA… sus habitantes no son americanos, son personas de todo el mundo con un nivel de integración envidiable, lo que les convierte en una sociedad especialmente culta y tolerante. Quizá me equivoque, sólo estuve una semana, pero es la impresión que me llegó.

Muy de agradecer la amabilidad y el buen trato en todos los comercios y servicios. Me encanta que lo primero que hacen en casi todos los restaurantes cuando te sientas es ponerte un vaso de agua y están constantemente atentos a rellenarlo cuando te lo has bebido. Qué lejos de muchos de los locales de Madrid donde te ponen mala cara si pides agua porque significa que no consumirás bebida…

La otra parte interesante de la visita ha sido ver 5 musicales. 3 en Londres (Fiddler on the Roof, Avenue Q, Billy Elliot) y 2 en NY (Curtains, Spamalot)… Una gozada.

Incluso en producciones que se pueden considerar menores, menos curradas o con repartos más flojos, se ve un trabajo detrás impresionante que permite que todo funcione a la perfección y puedas disfrutar con absoluta relajación… Nos faltan años de tradición, experiencia y, sobre todo, de mucha formación, tanto para actores como, sobre todo, directores y productores, para poder siquiera acercarnos al nivel que manejan ahí…

Lo que más me llama la atención es que cuando en una producción de allí se pone de protagonista a un famoso, éste, por lo general, es con diferencia lo mejor del reparto (como el caso de David Hyde Pierce, el de Frasier, en Curtains), siendo un ejemplo de buena formación y trabajo bien hecho. Aquí tenemos nefastos recuerdos de casos parecidos en los que el famoso de turno hunde por completo una producción.

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